lunes, 25 de septiembre de 2017

Ricardo Corazón de León, Saladino y los lideres actuales

Alvin Reyes

Hay gente que cree que el mundo se fundó el 11 de septiembre del 2001. Estas personas solo creen lo que les dicen las cadenas de noticias occidentales y ni siquiera se dan cuenta de que, como escribió A. T.  Olmstead en su “Histoy of the Persian empire”, “Cuando Ciro entró en Babilonia, en el año 359 a. de c., el mundo ya era viejo”. Despreciando todo lo que, según ellos, huele a viejo se creen que es verdad que estamos en el punto más alto de la civilización y que hemos superado a todas las anteriores. En realidad si vamos a hablar de comunicación en el espacio-tiempo, si pensamos en los avances de la medicina y en toda la ciencia de la computación, no hay duda de que en verdad hemos llegando donde ninguna otra sociedad lo ha hecho. Pero cuando planteamos el problema desde el punto de vista del pensamiento humano y la filosofía nos quedamos bien detrás de otras épocas.
Para ilustrar lo que deseo explicar voy traer una parte de la historia que, a mi entender, dio forma a todo lo que ha tenido que ver en las relaciones entre occidente y el mundo musulmán: Las Cruzadas.

El hecho que queremos resaltar ocurrió durante la Tercera Cruzada, conocida como la cruzada de los reyes porque en ella intervinieron: Felipe II de Francia, Ricardo I de Inglaterra "Corazón de León" y Federico I Barbarroja. El último murió ahogado cruzando el rio Saleph y el primero se retiró luego de la toma de Acre debido una disputa con Ricardo Corazón de León.  Luego de la captura de Acre Ricardo siguió hacia la ciudad de Jaffa derrotando a Saladino. Luego el líder musulmán reconquistó la ciudad para luego volver a ser derrotado por Ricardo. Entonces el 2 de septiembre de 1192, Ricardo I y Saladino firmaron un tratado en Jaffa, tras la batalla, por el cual los franceses se quedaban con la franja costera entre Jaffa y Tiro a cambio de unas cuantas ciudades para Saladino, las fortificaciones de Ascalon debían demolerse, los peregrinos cristianos podían ir tranquilamente a Jerusalén y se comerciaría sin trabas. Muchos cruzados, una vez firmada la tregua peregrinaron a Jerusalén y visitaron el Santo sepulcro para cumplir su voto antes de regresar a Europa. (http://www.gecoas.com/religion/Trabajos/cruzadas/ricardo.htm)

Aquí viene el punto que quiero destacar: cómo es posible que estos dos enemigos que habían librado múltiples batallas en una época tan remota como el siglo XII pudiesen sentarse y ponerse de acuerdo  y nosotros nueve siglos después lo que escuchamos todos los días por los medios de comunicación son palabras y amenazas de desatar la violencia cósmica. Estos dos colosos de la historia después de una lucha a sangre y fuego se pusieron de acuerdo y hoy estos llamados líderes del mundo actual, con su ONU y todo, no son capaces de ponerse de acuerdo en nada. Y lo peor es que los musulmanes y europeos de aquel tiempo no podían acabar el mundo con sus armas aunque quisieran pero hoy basta un botón para sumir el planeta en la oscuridad. Como he escrito en otras ocasiones estos líderes miopes de la actualidad se están comportando con la misma torpeza que aquellos que condujeron el mundo a la catástrofe de 1914. Faltos de visión, sin otro horizonte que el enriquecimiento y el saqueo estos jerarcas de la actualidad no están a la par del crecimiento tecnológico presente en el mundo de hoy, faltos de una filosofía de vida su único objetivo es el triunfo de su visión economicista del mundo.

viernes, 11 de agosto de 2017

La máquina y la guerra: Aníbal Barca

Alvin Reyes

Cuando se habla de grandes estrategas militares y de generales de la historia se piensa enseguida en Alejandro Magno, en Julio Cesar, en Napoleón, en Eisenhower,  en Montgomery y en Patton. Pero es muy posible que solo unos pocos piensen en Aníbal, el cartaginés, protagonista de una de las hazañas militares más audaces de la historia.

Las Guerras Púnicas fueron una serie de tres guerras libradas entre los romanos y los cartagineses alrededor de los 246 a los 146 a. de c. por causa del choque de intereses de ambos imperios. La segunda de estas dos guerras es famosa por haberse producido en el transcurso de ella la hazaña a la que haremos referencia.

Luego de salir derrotada en la Primera Guerra Púnica Cartago estaba en la obligación de pagar indemnizaciones de guerra a Roma. Esto la llevó a invadir las ricas tierras de Hispania. Amílcar Barca ocupó el sur de la península Ibérica y luego de su muerte le sucedió su hijo Aníbal, con apenas 22 años. La frontera pactada entre Roma y Cartago era el rio Ebro pero Aníbal atacó Sagunto, una aliada de Roma y esta le declaró la guerra a Cartago. Los romanos pensaron en enfrentarse  a su enemigo en la Península Ibérica. Pero Aníbal diseñó un plan más ambicioso para el sometimiento de Roma.

“A la cabeza  de un heterogéneo ejército, en el que figuraban africanos, iberos y hombres procedentes de otras tribus hispanas, mercenarios griegos, celtas, etc., con un total de 90,000 infantes y 9.000 jinetes, además de 38 elefantes, se propuso bordear la costa, subiendo hacia el Norte. Su objetivo era Italia.” (1)

Al llegar a los Pirineos una parte de sus aliados le abandonó quedando sus fuerzas reducidas a 50 000 infantes y 9 000 jinetes y mientras avanzaba de manera inexorable en su camino hacia Roma sus fuerzas continuaron disminuyendo. Los infantes ya no eran más que unos 20.000, y los jinetes, solo 6.000 y aun no se había librado la primera batalla. A su encuentro salió Publio Cornelio Escipion (El Africano) siendo derrotado por la caballería númida de Aníbal. Escipion se retiró para unirse a su colega Sempronio Longo pero este último decidió presentar solo batalla a los cartagineses siendo derrotados y escapando el propio Sempronio de milagro.

“Aníbal pasó los meses de invierno  reclutando soldados. Llegada la primavera, quiso forzar los pasos de los Apeninos. Era la ruta más fácil hacia Roma. Las gargantas de las montanas se encontraban en el territorio de poblaciones galas o ligures, cuya fidelidad a Roma era más que dudosa. Tuvo que caminar a través de pantanos, que pusieron a dura prueba a sus hombres y animales de carga, así como a los elefantes. El propio Aníbal perdió un ojo.”

Los romanos prepararon dos ejércitos uno al mando de Servilio y el otro de C. Flaminio. Un tercero estaba al mando de Sempronio Longo. Flaminio debía esperar la unión de los tres ejércitos pero no tuvo paciencia y se lanzó en persecución de los cartagineses pero fue sorprendido y su ejército resultó aniquilado. Luego de esta batalla Aníbal se dedicó a reponer fuerzas, hombres y caballos estaban cansados y enfermos. Luego llegó a las costas del Adriático y se dedicó a recorrer estos países con el objetivo de atraerse sus habitantes a su causa. Mientras, los romanos habían elegido dictador  a Fabio Máximo, un general experimentado. Fabio salió a campaña. Su plan consistía en aislar a Aníbal, en someterle al hambre, si era posible, y en impedirle recibir ayuda de las poblaciones italianas. El propio Fabio, con el ejército seguía a Aníbal tan de cerca como podía, sin entablar combate nunca.

 “Aníbal se inquieta. Comprende que, ahora, el tiempo que pasa le aleja cada vez más de una decisión final y, para emprender, al menos, alguna operación importante, decide atacar la Campania. Quizás allí encontraría aquel espíritu de rebelión contra Roma que el trataba de estimular, en cierto modo, por todas partes, aunque, hasta entonces, sin gran éxito. Así, a comienzos del año 216, Aníbal hizo la primera tentativa en dirección a Capua. Pero Fabio logro rodearle en los desfiladeros próximos a Cales, y Aníbal pudo escapar solo gracias a una estratagema.

Sin embargo, la dictadura de Fabio llego a su fin y recibieron el mando los dos cónsules del 216, L. Emilio Paulo y C. Terencio Varron. Si el primero prefería la táctica prudente de Fabio, el segundo era tan imprudente como lo fuera Flaminio. Y, dejándose llevar por Aníbal a las llanuras de la Apulia, libró el combate en campo abierto, cerca de Canas, en las orillas del rio Aufido, el 2 de agosto del 216. Una vez más los romanos fueron destrozados. Emilio Paulo pereció, y Varron huyó y se refugió en Venusia. Las mejores legiones de Roma estaban aniquiladas. Y, como ineluctable consecuencia de la derrota, Capua se declaró por Aníbal.

Los retóricos antiguos gustaban de proponer a sus alumnos la composición de un discurso dirigido a Aníbal, después de Canas, exhortándole a marchar sin demora sobre Roma. El propio jefe de su caballería, Maharbal, le animaba a ello. Aníbal no quiso seguir aquel consejo y se asegura que después lo lamentó. Pero tal vez Roma no habría sido la presa fácil que muchos imaginaban. Defendida con sus murallas, que se extendían en una longitud de unos 7 kilómetros, difícilmente podía ser bloqueada de un modo eficaz. Tampoco estaba Roma desprovista de tropas, y Aníbal sabía muy bien, por experiencia, que las colonias eran capaces de reclutar legiones para socorrerla.”

Todavía se debate si Aníbal debió atacar Roma o no, se alega que su ejército carecía de las máquinas de asedio necesarias para el sitio. en mi opinión es posible que si lo hubiese intentado habría perecido en la faena. Pero aun así el cartaginés será recordado como el más grande enemigo que haya tenido Roma, más aun que el que la sitió Alarico. Una sola batalla perdió Aníbal frente a los romanos, la de Zama (202 a. de c.), a manos de Escipion el Africano, pero esa es otra historia.

(1)   Las itálicas corresponden a:

Grimal, Pierre. El Helenismo y el auge de Roma. El mundo mediterráneo en la edad antigua II.  Siglo XXI editores. Ed. Marzo 2009. Pág. 317-321.

martes, 25 de abril de 2017

HABRÁ GUERRA

Por: Melvin Mañón
La maquinaria de guerra, el poder oculto norteamericano, necesitó menos de 100 días para arrastrar al Presidente Trump a sus posiciones, someterlo, disponer de su voluntad, adueñarse de sus prejuicios y hacerlo renegar de sus promesas. Es exactamente lo mismo que vivió Barack Obama quien también tuvo que renegar de su propio discurso, desligarse de los activistas que lo apoyaron, de las causas que abrazó y al final tocar los tambores de guerras en las que no creía pero a las que fue obligado.

Para demostrar que es mas enérgico y resuelto que su predecesor Trump no puede limitarse a endurecer el discurso de amenazas incesantes que de hecho apenas tolera endurecimiento alguno. Hay que pasar a las acciones y por eso el bombardeo de 59 Tommahawk contra Siria, el empleo en Afganistán de la famosa super bomba cuyo nombre me rehúso a utilizar y el envío de una “armada” a las costas de Corea del Norte. Quedarse en el discurso le quita credibilidad por tanto, tendrán que pasar a los hechos y estos pueden ser y serán terribles.

Como fue posible que en tan poco tiempo lograran que Trump renegara de prácticamente todas sus promesas me deja algo perplejo. No puedo negarlo. Obama es negro, nunca fue militar ni procedía de familia noble o rica. Trump además de rubio, es rico y no le debía su presidencia a los poderes ocultos de EEUU. De todos modos ya lo sometieron a la obediencia. Cada día el o uno de los suyos viene con una nueva amenaza incendiaria, excluyente contra Rusia, Irán. Corea, China o quien sea. En todas las instancias y en todos los foros se baten los mismos tambores. Un discurso odioso, intimidatorio. Parece que hablara Netanyahu a quien no parece importarle la paz. Tanta retórica guerrerista hace pensar que necesitan algún tipo de catástrofe para desviar la atención de la humanidad. Algo quieren ocultar, alguna causa descarrilar. A veces me pregunto si de verdad hablan en serio pero cada vez mas me convenzo de que si.

Los demócratas le prepararon la cama al poder oculto, pusieron el colchón, sábanas y almohadas para excusar su propio fracaso culpando a los rusos. De ahí en adelante la mas rabiosa campaña anticomunista –perdón- antirusa que para esos poderes viene siendo casi lo mismo. Con el entusiasta concurso de demócratas y medios de comunicación corporativos y corporativizados los poderes ocultos disponen que los aliados se comporten, Europa Oriental entre en la fiesta, que Japón se sume al jolgorio guerrerista y que un carajo como Michael Fallon ministro de defensa de Inglaterra diga que está dispuesto a usar armas atómicas incluso sin haber sido agredidos y que la bruja que hace de primer ministro de ese país diga que está bien; todas son señales ominosas aunque mucha gente cree que son puras habladurías y amenazas sin fundamento. 

Pero hay un problema . . o varios.

Estados Unidos, Inglaterra y todos los aliados juntos no tienen un ejército equiparable en número ni a la altura de la retórica que emplean. No hay ni los hombres ni la voluntad para honrar esas amenazas de guerra excepto desde el aire y empleando los medios mas indiscriminados y destructivos. La mayor parte de los llamados lideres mundiales son patanes, mercaderes o ambas cosas a la vez. La arrogancia de Occidente no parece tener límites. Las guerras de Iraq y Afganistán arruinaron la reputación de los Estados Unidos, costaron una fortuna que enriqueció a los poderes ocultos y destruyó la salud mental y las familias de decenas de miles de hombres que salvaron sus vidas pero perdieron toda su humanidad en medio de los horrores propios y ajenos. Decía el general Colin Powell aludiendo a las fascinación que muchos civiles muestran para con la guerra que los militares, no suelen ser guerreristas porque conocen los horrores de la guerra; son los primeros en llegar y los últimos en salir.

Oliver Stone tenía razón. El asesinato de Kennedy en 1963 fue un golpe de estado ratificado con otros dos asesinatos: Martin Luther King y Robert Kennedy, ambos en 1968. Desde entonces, cada presidente ha sido sometido a los designios del poder oculto.

La guerra en Afganistán contra los talibán y la guerra de Iraq contra las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein que nunca existieron no hicieron el mundo mas seguro, sino que parieron el terrorismo en Europa y la migración a gran escala. La guerra que fraguan ahora hará lo que quede de nuestro mundo mas miserable y de ninguna manera mas seguro. Así que, los que ahora aplauden la guerra y baten tambores que también se preparen porque la desgracia llegará hasta ellos no importa cual sea el desenlace de la presente amenaza.